Menos gustos durante la semana y más cuentas para llegar a fin de mes

La suba de los gastos cotidianos modifica los hábitos de consumo en Chascomús. Vecinos y comerciantes cuentan qué resignan las familias y cómo se adaptan para cuidar sus ingresos.

El impacto de la situación económica a nivel nacional también se refleja en las pequeñas decisiones de todos los días. En esta nota te contamos las elecciones realizadas los consumidores, acerca de qué poner en el changuito, qué alimentos elegir, cuándo darse un gusto y qué gastos dejar para más adelante.

En Chascomús, las estrategias para llegar a fin de mes muestran cómo las familias modifican sus hábitos de consumo y reorganizan sus prioridades frente a un presupuesto cada vez más ajustado.

La pregunta que atraviesa la economía cotidiana es concreta: ¿qué tuvieron que dejar de hacer o comprar los chascomunenses para llegar a fin de mes?

Entre los testimonios de los vecinos aparece una constante: priorizar lo indispensable y buscar alternativas para reducir los gastos. Graciela cuenta que su principal estrategia es concentrar los ingresos en las necesidades básicas. "Las prioridades son los alimentos y los medicamentos", explica.

En materia de vestimenta, también encontré una manera de ahorrar: "La ropa para los chicos la resuelvo con moda circular, buscando en las ferias". Para trasladarse, utilice principalmente la bicicleta y recurra a los remises solamente cuando se presente alguna emergencia.

La alimentación es otro de los rubros donde se ajusta el presupuesto. En su caso, opte por cortes de carne que le permitan preparar diferentes comidas y aprovechar mejor cada compra. "Consumo los cortes más utilizados, como la carne picada, que rinde para distintas comidas. Hay que buscar precios todo el tiempo", señala.

La organización también cambia a medida que avanzan los días. "Al principio de mes te das algunos gustos y después, a fin de mes, vas haciendo más comida de olla", describe, dando cuenta de una realidad en la que las decisiones de consumo dependen del dinero disponible.

Comerciantes: menos compras durante la semana y gustos concentrados en el fin de semana

Desde los comercios de cercanía también observan estos cambios. Estela Sauer, del kiosco Deisy, ubicado en Maipú 38, advierte que los clientes modificaron sus costumbres y buscan alternativas para gastar menos sin dejar de disfrutar de algunas comidas.

Una de las estrategias que identifica es la elaboración de alimentos en el hogar. Según cuenta, algunos clientes compran maple de huevos, que actualmente se comercializa a $5.900, y preparan sus propias comidas en lugar de comprar productos elaborados.

"De lunes a viernes no compran comidas hechas, como pizzas o empanadas. Cocinan en casa porque los productos elaborados tienen un precio alto, pero los sábados sí se dan el gusto", explica.

El comerciante también observa que las familias adaptan sus compras a los ingresos disponibles. "Van adaptándose al dinero que tienen y disfrutan para poder afrontar los gastos de luz y gas, que lamentablemente tienen muchos impuestos", señala.

El comportamiento se repite en otros productos. Las gaseosas, bebidas, snacks y picadas de fiambre tienen menos salida durante los días de semana, mientras que las ventas mejoran los sábados, domingos y feriados.

La lógica parece ser la misma: restringir determinados consumos durante la semana para reservar una parte del presupuesto para algún gusto el fin de semana.

Verdulerías: consumo reducido y competencia

Otro de los rubros que siente las dificultades es el de las verdulerías. Desde el sector descrito un escenario de consumo reducido, atravesado por los cambios de precios y las condiciones climáticas, que repercuten directamente en la disponibilidad y el costo de los productos.

"Los precios van en base al clima, por ende se dificulta mucho poner ofertas y promocionar ciertos productos de estación", explican.

A esto se suma una mayor competencia comercial. La apertura de nuevos establecimientos hace que los clientes se distribuyan entre más negocios. "Hoy en día hay una verdulería por cuadra, cada vez son más y eso hace que se reparta mucho más la gente", señalan desde el rubro.

Sin embargo, también destacan que existen propuestas comerciales que lograrán acompañar las posibilidades económicas de los consumidores. En ese sentido, mencionan a Nativo, un local de comidas centrado en viandas por peso y opciones caseras, que representa una alternativa gastronómica que ofrece distintas opciones y que, según indican, cuenta con una buena respuesta del público por sus características.

El consumo, se planifica

Los testimonios permiten observar cómo las dificultades económicas se traducen en cambios concretos, es decir, menos comidas compradas, más elaboración casera, búsqueda permanente de precios, uso de alternativas de transporte y compras planificadas según el momento del mes.

No necesariamente se trata de dejar de consumir por completo, sino de modificar qué se compra, dónde y cuándo. Los gustos quedan para ocasiones puntuales, mientras que las necesidades básicas ocupan el primer lugar en la distribución del presupuesto familiar.

En Chascomús, como en tantos otros lugares del país, el bolsillo marca el ritmo de la vida cotidiana. Y detrás de cada compra, aparece una misma preocupación, la de hacer rendir los ingresos para llegar a fin de mes.


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