Según un informe reciente del Observatorio de Política Criminal (OPC), durante 2025 se registró la tasa más alta de suicidios desde 2017
El estudio, titulado “[ayuda] Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina”, analiza la evolución de los suicidios entre 2017 y 2025 a partir de datos del Sistema Nacional de Información Criminal. Según sus resultados, la cantidad de suicidios pasó de 3.304 casos en 2017 a 5.209 en 2025: un incremento del 57,7%, lo que supera los niveles registrados durante la crisis de 2001 y durante la última dictadura cívico-militar.
El informe señala que en la actualidad las muertes por suicidio superan a las muertes por homicidios, que desciende desde 2017; y es la principal causa de muerte en jóvenes de entre 15 a 34 años, desplazando a los accidentes de tránsito que históricamente fueron la principal variable de muerte en esta franja etaria.
Además, a nivel global los números también son alarmantes: en Argentina hay casi un 30% más de suicidios que el promedio mundial.
Un fenómeno multifactorial
El suicidio no puede explicarse desde una única causa ni desde una perspectiva determinista. En las situaciones de crisis pueden interactuar múltiples factores individuales, familiares, económicos y sociales.
Las dificultades económicas, el desempleo, el endeudamiento y la incertidumbre pueden profundizar situaciones de angustia y desesperanza. Pero reducir el problema exclusivamente a estas variables sería insuficiente.
También es necesario pensar en el debilitamiento de los vínculos, el individualismo, la ruptura de la trama social y la dificultad para encontrar espacios de escucha y contención. En este sentido, las redes sociales forman parte de este escenario, promoviendo el aislamiento, la comparación permanente y la construcción de expectativas o ideales inalcanzables. Sin embargo, tampoco deben considerarse por sí solas como una causa del suicidio.
Por eso, la prevención requiere una mirada integral que contemple tanto las condiciones materiales de vida como los vínculos, las redes comunitarias y el acceso a la atención en salud mental.
Desactivar el silencio
Frente a esta realidad, hablar es una forma de cuidado. La campaña “Desactivemos el silencio. Hablemos de lo que nos pasa” busca promover la escucha activa, la empatía y el cuidado colectivo. A veces no es fácil poner en palabras eso que nos pasa, ni va a hacer que desaparezcan automáticamente nuestros problemas. Pero hablar con un otro puede permitirnos compartir el peso de eso que estamos atravesando y que nos genera angustia; para encontrar nuevas perspectivas y posibilidades de ayuda.
También podemos cuidar a quienes tenemos cerca.
Si advertís cambios bruscos en el comportamiento de un amigo, familiar, compañero o alguien de tu entorno (como aislamiento, cambios repentinos de ánimo, o en su rendimiento laboral o académico; expresiones reiteradas de agobio y desesperanza), es importante que prestes atención.
El primer paso es acercarse con empatía e interés genuino; escuchar sin juzgar, sin minimizar lo que siente y sin presionar. También es fundamental buscar acompañamiento profesional y recurrir a familiares, amigos u otras personas de confianza.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad, es una forma de cuidado.
Si necesitás ayuda te podés comunicar al 0800-222-5462, al 107 o al 2241-409070
Guía de recursos y centros de atención: linktr.ee/saludmentalysaludsinviolencias
